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36o. Midi de la microfinance et de l'inclusion financière

La banca móvil y las microfinanzas: ¿Qué pasa con los clientes?

Crecimiento exponencial de la telefonía móvil en África 

En menos de 10 años, el uso del teléfono móvil en los países del Sur en general, y en el continente africano en particular, literalmente ha explotado. Entre 1998 y 2009, el índice de equipamiento ha pasado de 0,53 aparatos a 42,82 por cada 100 habitantes. Asimismo, el precio medio de un teléfono 2G ha pasado de 150 dólares en 2003 a 75 dólares en 2008. Incluso sin disponer de una infraestructura fiable para el teléfono fijo, el continente se ha entregado al móvil con más de 650 millones de altas en 2015. De este modo, se ha convertido en el segundo mercado mundial de la telefonía, justo detrás de Asia.

Ahora, las nuevas tecnologías ocupan un lugar esencial, no sólo en la vida de los africanos, sino también en la economía de algunos países del continente, y se han convertido en una fuente de progreso, crecimiento económico y desarrollo. Al acelerarse la propagación de la información en cada vez más países africanos, hasta los habitantes de las zonas rurales están conectados con las grandes ciudades y tienen acceso a nuevos servicios financieros. El móvil también está sirviendo para que la inclusión financiera sea una realidad.

Se materializa, por ejemplo, en que ha surgido la posibilidad de pagar y traspasar dinero a través del móvil. Resulta bastante sorprendente que hayan sido las operadoras de telecomunicaciones las primeras en desarrollar este servicio, y que las instituciones de microfinanza (IMF) y los bancos se hayan quedado atrás en un primer momento. Debido a ello, también se ha ido instalando progresivamente un nuevo modelo, en el que una parte de la relación con los clientes la gestiona la operadora de telecomunicaciones. En estas condiciones, ¿qué papel desempeñarán las IMF y los bancos, si las operadoras de telecomunicaciones imponen su solución? Hay que definir una nueva forma de colaboración, que quizás también sirva para que las IMF se centren más en su papel social...

Una de las primeras operadoras de móviles en utilizar su propia red y su propia infraestructura para que sus clientes puedan mover el dinero sin necesidad de una cuenta bancaria ha sido Safaricom, la principal operadora de telefonía móvil keniata, que en colaboración con Vodafone, creó en 2007 la oferta de servicios financieros y de telefonía móvil M-PESA, dirigida a las poblaciones más desfavorecidas. Así que ahora es más sencillo realizar pagos con el móvil en Nairobi que en Luxemburgo. Hoy en día, en Kenia utilizan el servicio M-PESA 17 millones de personas, lo que equivale a dos tercios de la población adulta del país.

Este sistema de pago no requiere de alta tecnología, porque permite a los abonados transferir dinero incluso con un simple SMS, efectuar pagos en línea o traspasos internacionales de dinero, y acceder a servicios de seguros, de crédito y de ahorro.

Por lo tanto, los clientes de la microfinanza pueden reembolsar su microcrédito con un simple clic. En lo que se refiere a las IMF, gracias a estos servicios las agencias pueden mejorar su eficacia, reducir los errores y las pérdidas de tiempo debidas a la manutención manual de la tesorería, y reducir el riesgo de fraude, las restricciones impuestas por la geografía y los costes de transacción, entre otras cosas.

Pero este paso a los servicios de banca móvil conlleva grandes costes para las IMF. De hecho, muchas instituciones no han podido adaptar la oferta de servicios móviles hasta muy tarde, y son muchas las que todavía no se han podido incorporar a esta innovación tecnológica.

Además de las ventajas citadas, los servicios de pago en línea también pueden representar muchos riesgos, sobre todo en lo relativo a seguimiento y la asesoría del cliente. ¿Es esto igual de importante en el caso de los servicios de M-PESA? Por otra parte, ¿cómo se han adaptado dichos servicios a las poblaciones más pobres, que no pueden comprar móviles o que no dominan la escritura y no sabrían utilizar un teléfono?

Los riesgos también incluyen la posibilidad de que las IMF se vuelvan dependientes de las nuevas tecnologías y de las grandes operadoras de telecomunicaciones. En estas condiciones, ¿puede peligrar la continuidad a largo plazo de las agencias? ¿Están los datos de los clientes bien protegidos y sin riesgos de fraude? Si los costes de explotación se reducen para las IMF, ¿puede repercutirse ese beneficio en los clientes para que paguen menos intereses?

Nuestros dos oradores abordarán estas y otras muchas cuestiones en el «XXXVI Mediodía de la Microfinanza y la Inclusión financiera». Ambos están especializados en el sector de las telecomunicaciones y la microfinanza: Devyani Parameshwar, principal gestor de desarrollo de productos de Vodafone / M-PESA, y James Onyutta, director general de la IMF Musoni Kenya, que funciona al 100 % con servicios de finanzas digitales. El debate será moderado por Laurent de la Vaissière, director del departamento de Information & Technology Risk de Deloitte.

Esta 36ª Midi de la microfinance es parte de la Financial Inclusion Week, organizado del 17 al 21 de octubre. Eventos internacionales serán organizadas como parte de esta semana titulado "Mantener clientes en primer lugar en un mundo digital.


 

Miren el vídeo del 36o. Midi!




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