Energía verde para todos


Para crear y desarrollar una actividad que genere ingresos es fundamental poder contar con energía barata. ADA y sus socios innovan, permitiendo a los hogares más desfavorecidos acceder a equipos con bajo consumo energético (e incluso neutros en términos de sus emisiones de carbono), limitando de esta forma los gastos y la contaminación.


Energía verde para todos

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Cerca de 18 000 kilómetros separan el altiplano en Perú de las playas del archipiélago filipino. Sin embargo, es en estos dos países de dos zonas geográficas distintas donde ADA ha lanzado sus proyectos de microfinanciación verde. A pesar de los miles de kilómetros que los separan y de sus diferencias geográficas, también es cierto que en ambos se presenta la misma problemática ligada al acceso a la energía. De hecho, como comenta Carla Palomares, responsable en ADA del proyecto energía verde, “lo que hemos hecho en Perú nos sirve para Filipinas, así como hay lecciones del proyecto de Filipinas aplicables a Perú”.

Con el apoyo técnico de MEI y EnDev/GIZ, y en asociación con dos instituciones peruanas de microfinanciación (IMF) –Caja Huancayo y Fondesurco–, ADA lanzó en 2011 su proyecto “energía verde”, para tornar accesibles a las poblaciones más desfavorecidas equipos (hornos, secadores, lámparas y calentadores) que consumen poca o ninguna energía (con instalaciones de energía solar).

Se logró así un triple beneficio:

  • económico, con una disminución para los particulares de los gastos energéticos y, por tanto, mayores ingresos para los emprendedores;
  • social, mediante la preservación de la salud, ya que los hornos emiten menos humos tóxicos; y
  • medioambiental, ya que hay una disminución del consumo energético y de la emisión de CO2.

A finales de 2014, se prestaron cerca de 550 000 euros en microcréditos a Perú, a cerca de 950 personas.

El proyecto se desarrolla en Filipinas

“Las IMF filipinas han demandado inmediatamente esta experiencia”, añade Carla Palomares. Hay que decir que el mercado de las microfinanzas es distinto en Filipinas y ADA ha tenido que optar por una metodología diferente. En este contexto, ADA trabaja con una red, MCPI, para que esta pueda replicar los proyectos de crédito verde con dos IMF: ASKI y PBC.

En este archipiélago golpeado por las catástrofes naturales (tifones, terremotos, etc.), la cuestión del calentamiento global y de sus consecuencias resulta primordial. En sus cientos de islas aisladas, el acceso a la energía barata es vital para una población que solo vive de su actividad pesquera o agrícola. Las redes eléctricas a menudo están mal conectadas y los cortes son frecuentes. Estos microcréditos permiten la adquisición de lámparas a energía solar (con un coste de entre 50 y 200 euros), que facilitarán la educación de los niños y permitirán trabajar hasta más entrada la noche.

En Filipinas, ADA colabora con MCPI (Microfinance Council of Philippines Inc), una red nacional de IMF. El MCPI ha creado en el seno de su institución una unidad de energía verde conformada por dos consultores locales: un consultor en negocios energéticos (Energy Business Advisor) y un consultor en aspectos técnicos de la energía (Technical Energy Advisor).
Una de las lecciones aprendidas en Perú y aplicable a Filipinas es precisamente que son los equipos locales dedicados al proyecto los que pueden sostener a las IMF de forma constante y activa. ADA y la unidad verde elaboran juntos metodologías y herramientas para desarrollar los créditos verdes en el seno de IMF seleccionadas para el proyecto. La unidad verde transmite después sus conocimientos en el seno de las IMF.

Este producto altamente social debe, en efecto, ser promocionado y recibir un seguimiento específico de manera diferente a los otros microcréditos. Por ejemplo, las IMF deben aprender a dominar un nuevo proceso que comprende la selección de proveedores y de tecnologías, y la relación contractual que se debe establecer con ellas (seguimiento, servicios de posventa, recambios, capacitación, etc.). En un contexto en el que hay una gran demanda de personal cualificado , la capacitación, conservación y transmisión de los conocimientos es un campo fundamental. La experiencia adquirida localmente debe capitalizarse a nivel regional y nacional.

El cruce de dos experiencias

Los microcréditos verdes fueron lanzados durante el verano de 2014 y han permitido a más de 300 familias adquirir equipos que ahorran energía. “Los mercados son diferentes y las necesidades, también”, asegura Carla Palomares. Sin embargo, la estructura y puesta en marcha del servicio de microfinanciación siguen siendo idénticas. Por esta razón, ambas experiencias, en Perú y Filipinas, pueden agruparse para asegurar nuevas innovaciones y mejores prácticas.

Los préstamos en Filipinas son menores: su media gira en torno a los 60 euros. El 70 % de los beneficiarios son nuevos clientes para estas IMF, personas que quizás no habrían dado el paso hacia la inclusión financiera sin esta simple oferta. Para las IMF, el microcrédito verde constituye una puerta de entrada. Por tanto, no resulta sorprendente que otras dos IMF, PMPC y NWTF, vayan a ofrecer este servicio.

La próxima etapa en Perú consiste en el desarrollo del “Hub”, un servicio que asocia a proveedores de equipos, IMF y beneficiarios para asegurar una oferta que integre toda la cadena de valor: del préstamo a la venta e instalación de los equipos y su reparación, siempre con una perspectiva de largo plazo. ADA trabaja en este proyecto con su socio local, COPEME.

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