Los 4 finalistas de la cohorte de economía circular organizada por INSERT/Yawal en el Salvador y co-financiada por ADA terminan la etapa de prototipado

Octubre de 2019
 
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"De tacos, sueños y botellas"

Al inicio hay 100. Cinco años después de haber dado sangre, sudor y lágrimas, más de 50 de ellas ya han muerto. Y 10 años después de haber comenzado la aventura, solo cerca de 25 siguen en vida. Las llamamos emprendimientos, microempresas, pequeñas empresas, son las MYPES.  Y así podríamos resumir su vida en El Salvador, donde alrededor del 65% de las 317 mil MYPES existentes desaparece durante los 10 primeros años de vida, sobre todo durante el primer quinquenio[1]. Detrás de esas siglas tan de moda, las MYPES son una carrera de obstáculos de las cuales pocos salen indemnes, aún más si solo tienes 20 años y eres mujer, pues este grupo solo representa 0,67% de los empresarios del país[2]. En esa categoría se encuentra Kenya Martinez, pero al ser su segundo emprendimiento,  no tiene miedo de lanzarse de nuevo en el ruedo. Esta joven estudiante de diseño, decidió lanzar “Woodsol” gracias al apoyo que recibió del programa de incubación en economía circular organizado a inicios de este año por  INSERT/Yawal. Antes de participar de las charlas de información, ella nunca había escuchado hablar de  economía circular, pero en ese momento supo que su idea de crear un zapato de taco alto removible a partir de madera reciclada, encajaba perfectamente con el concepto. Su invento, permitiría a las mujeres, como su mamá abogada, poder estar en tacos altos todo el día sin sufrir mucho, ya que podrían cambiar la altura del taco según lo deseen. Trayecto en bus: taco de menos de 5 centímetros. Reunión ejecutiva: taco 8 cm. Su invención también permitiría recuperar la madera no utilizada de las paletas de embalaje para hacer el famoso taco amovible y así reducir el consumo de materias primas del planeta. Ahora, gracias al financiamiento de 2500 USD de ADA, Kenya ha desarrollado diferentes prototipos para su talón amovible junto con un carpintero y un zapatero locales. Ella está lista para que las primeras utilizadoras prueben los zapatos de su invención y le den el feedback necesario para lanzar una primera producción.

Pero Kenya, no es la única mujer emprendedora con nombre de país lejano que decidió innovar en el sector de la economía circular. Suiza Mendoza, comunicadora de 31 años, se dio cuenta que su empresa de confección de almohadas también calzaba en el concepto. En efecto, Suiza estableció una asociación con la empresa  local de colchones Capri, gracias a la cual cada semana pasa a recuperar los restos de producción de aquella y con ellos elabora almohadas. Estas son vendidas en parte a la misma empresa Capri, que las da como regalo a sus clientes, y otra parte es vendida por el esposo de Suiza en su tienda de San Salvador bajo el nombre de su propia marca “Sueñolandia”. Como ella misma dice, ella hubiera podido seguir produciendo igual sin dificultad y vivir tranquilamente. Pero Suiza,  inspirada en el nombre de su empresa, decidió soñar y diversificar su producción, desarrollando, gracias al cofinanciamiento del proyecto de INSERT/Yawal, dos prototipos de almohadas. El primero es a base de un relleno de fibra de coco, que recupera gratis de los innumerables vendedores ambulantes de agua de coco de la ciudad, y luego lo seca en un tamiz de su propia concepción. El segundo prototipo, es un modelo de almohada basada en la aromaterapia, que permite al utilizador integrar sachets de hierbas secas con virtudes medicinales y relajantes adentro. Ahora mismo, en el mismo secador que diseño para la piel de coco, está secando manzanilla, menta, entre otras. Aunque, desde ya, ella planifica el futuro y ha comenzado a investigar para incorporar un secador solar para aumentar la producción de dichos modelos sui generis. Los 3 empleados que tiene en su taller tienen trabajo para rato.

En un país donde más del 61% de propietarios de MYPES son mujeres[3] sin distinción de edad, no es de extrañar que el tercer emprendimiento seleccionado por INSERT/Yawal para participar del programa de pre-incubación también sea femenino. Coco Canela, ya es una pequeña empresa de zapatos hechos a mano bien implantada en el mercado del Salvador. Con más de 5 años de actividad, la empresa está en fase de crecimiento, y sus fundadoras, las hermanas Quintanilla, vieron la oportunidad de diversificar su producción gracias al programa y decidieron lanzar una nueva línea de zapatos a partir de tela reciclada: EcoCoco. Así las propias clientas donan sus prendas usadas a la tienda y a cambio reciben un vale de descuento en la compra de su próximo par de zapatos. El resultado: diseños originales hechos a partir de las prendas favoritas de sus clientas. Durante su primer mes de comercialización, las ventas de EcoCoco significaron el 10% de las ventas de esta pequeña empresa que da trabajo a 15 empleados a tiempo completo.

Otro par de hermanos, William y Bill Hernandez, son los fundadores de la cuarta empresa seleccionada: Moonglass. Pero a diferencia de los otros 3, Moonglas es parte del 8% de empresas que se encuentran en  zona rural en el país. William, el hermano mayor, empujado por el desempleo y sin otra perspectiva a la vista, comenzó a cortar botellas usadas y transformarlas en vasos que luego vendía en la puerta de las galerías en San Salvador. Tiempo después, su hermano Bill también perdió su empleo y se unió en la aventura de vidrio de Moonglass. Juntos, alquilan cada mes un camión y pasan a recoger las botellas que la cadena de restaurantes Bufallo Grill les dona, así como otros restaurantes de la localidad de Santa Ana, donde viven. Siempre juntos, los dos cortan, lijan y lavan las botellas que luego transforman en vasos, chops de cerveza o lámparas. Y fue juntos que se presentaron a la convocatoria de INSERT/Yawal luego de ver el anuncio en Facebook. Porque si bien las circunstancias los llevaron a emprender, los hermanos Hernandez no solo buscan subsistir con su actividad, desean llevarla más allá, producir más y mejor. Por ello, decidieron utilizar los fondos de prototipado del programa para desarrollar una nueva máquina que ellos mismos diseñaron y que les permitirá cortar y lijar 12 botellas al mismo tiempo, en lugar de una a la vez. El aumento de ventas ya los ha llevado a contratar un asistente y para las cuentas tienen el apoyo de la esposa de William, quien ve todas las finanzas.

 

Los 4 emprendimientos deberán presentar sus prototipos al jurado de selección a inicios de octubre. Y solo los dos mejores accederán al programa de incubación, donde desarrollarán  un plan de negocios concreto que les permita acceder al financiamiento de Business Angels locales. Y así pasar del sueño a la realidad.   

Esta historia continuará…
 

[1] Según la « Encuesta nacional de la micro y pequeña empresa » de Conamype, en el 2017, las MYPES entre uno y cinco años de vida representan el 45.83%,  20.47% tienen entre 6 y 10 años de actividad ; 10,14% entre 11 y 15 años ; 9,05% entre 15 y 20 años ; 4,27% entre 20 y 25 años.
[2] Conamype, 2017.
[3] Conamype, 2017.

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