ADA y PRISMA relanzan un sistema ancestral denominado Chova Chova para mejorar la producción del cacao en Perú

Diciembre de 2018
 

En mayo de 2018, ADA y sus socios, la IMF PRISMA, una cooperativa de ahorro y crédito, y la ONG PRISMA, iniciaron un proyecto de refuerzo de la cadena de valor del cacao en San Martín, Perú, la región cacaotera de mayor peso del país, donde se concentra hasta un 80% de la producción nacional. El cacao peruano, famoso “oro marrón” conocido por sus virtudes organolépticas, es objeto de una fuerte demanda en los mercados nacionales e internacionales.

Distintos programas de apoyo, como Alianza Cacao, una iniciativa público-privada nacida hace una veintena de años, permitieron aumentar considerablemente la producción del cacao en la región, pasando de 344 toneladas en 1997 a 43.000 toneladas en 2016. Pese a ello, los productores de San Martín aún tienen serias dificultades para dar respuesta a la fuerte demanda de los mercados. Esto se debe a los bajos rendimientos de la producción derivados de un mantenimiento ineficaz de los campos de cultivo y una falta de recursos humanos y financieros que les impide reproducir las mejores prácticas difundidas entre los pequeños productores.

A la luz de lo anterior, ADA y PRISMA decidieron aunar sus fuerzas para desarrollar un programa de refuerzo de la cadena de valor del cacao articulado en torno a tres medidas:

  • Implantación de un sistema de asistencia técnica destinado a los agricultores con objeto de mejorar su producción cacaotera;
  • Creación de un servicio financiero adaptado que contribuya a un mantenimiento eficaz de los campos de cultivo;
  • Profesionalización de las organizaciones productoras con miras a desarrollar servicios de calidad para sus miembros.

La primera misión de ADA tuvo lugar a principios de julio de 2018 y consistió en una serie de reuniones con las distintas organizaciones de productores socios del proyecto para trabajar con el equipo local en la puesta en marcha de las actividades del proyecto.

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Contexto del sector del cacao: mayor peso económico pero una productividad estancada

“¿Aquí en los años noventa?” pregunta Luis, director de la sucursal de la IMF PRISMA en Tarapoto. “Aquí, en los noventa, había plantaciones de coca por todas partes. Todo el mundo se dedicaba a cultivarla. No era algo que se ocultara, era perfectamente normal.”

Desde entonces, el paisaje agrícola de la región ha sufrido una metamorfosis. Gracias a los esfuerzos del Estado y a los programas de apoyo, el cultivo de la coca ha dado paso paulatinamente al cultivo del cacao. Desde entonces la región se ha estabilizado y los traficantes de drogas han perdido gran parte de su influencia.

San Martín es una región situada en la parte septentrional del Amazonas, al norte de Perú.

Tras haber estado bajo el influjo de los cárteles, el cacao ha terminado siendo una alternativa cada vez más importante para los pequeños agricultores de la región de San Martín. En la actualidad, el cultivo del cacao desempeña un papel significativo en la economía de la región. Con todo, la producción sigue sin ser elevada, con un rendimiento de apenas 600 kg de cacao por hectárea, frente al estándar de 3.000 kg por hectárea, lo cual impide que los agricultores ganen un sueldo digno.

Durante los últimos quince años, los productores han recibido asistencia técnica en términos de formación, sensibilización y demostraciones de campo gracias a los programas de apoyo. ¿Cómo es posible que los rendimientos sean tan bajos cuando se difunde información sobre buenas prácticas agrícolas sobre el terreno? Un responsable de proyecto de un programa de apoyo apunta algunos de los motivos: “Los conocimientos adquiridos rara vez son aplicados sobre el terreno. Además de la habitual falta de capital, nos enfrentamos a una falta de confianza”.

“No queremos ni competir ni reemplazar a los actores que ya dan asistencia a los agricultores. Al contrario, queremos trabajar con ellos e inspirarnos en el trabajo que han realizado hasta la fecha”, sostiene el ingeniero agrónomo reclutado específicamente para este proyecto en calidad de coordinador agrícola. “Es importante que podamos reunirnos con los actores implicados para presentarles nuestro proyecto y compartir con ellos esta información.”

 

1. Apuesta por una asistencia técnica innovadora: el sistema Chova Chova

El sistema Chova Chova es un concepto ancestral que se atribuye a los habitantes de la selva amazónica y significa “yo te ayudo, tú me ayudas”. De acuerdo con la definición oficial, Chova Chova es una costumbre, una actividad o una ley de apoyo mutuo y de solidaridad entre las personas de una misma comunidad.

Como explica Marina, gestora del proyecto de parte de ADA, “A través de este proyecto, tratamos de dar con un medio innovador para que estos conocimientos sean aplicados con eficacia por los productores de cacao. El concepto de Chova Chova es bien conocido por las poblaciones de la región, si bien fue abandonado durante el periodo en el que los narcotraficantes controlaban la provincia de San Martín. Confiamos en que la vuelta de este sistema basado en la solidaridad permita a los productores comprometerse seriamente con las actividades de mantenimiento de sus campos de cultivo.”

 

El sistema Chova Chova en la práctica

El sistema Chova Chova se basa en la ayuda recíproca de los agricultores para mantener los campos de cultivo del cacao que requieren de mano de obra.
El principio que va a ser puesto en práctica por PRISMA y ADA consiste en crear grupos de agricultores, en colaboración con las cooperativas de cacao seleccionadas, para trabajar en cada una de las 4 actividades principales del mantenimiento de los campos de cultivo: poda, fertilización, escarda y control de enfermedades. Para ello, se designará a un agricultor líder en cada cooperativa. A continuación, cada líder formará un grupo de 10 a 15 agricultores, todos ellos procedentes de la misma zona geográfica.

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COPANA es una cooperativa que se dedica a la producción del cacao. Sus miembros
sienten pasión por su oficio y hacen todo lo posible para impulsar la cooperativa
y mantenerla económicamente viable.  
 
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La cooperativa "Agraria ALLIMA CACAO Ltda." es también una de las cooperativas seleccionadas.
 

El mantenimiento se hará en un primer término en la explotación del líder del grupo, donde se comenzará con una primera actividad (por ejemplo, la poda de la planta del cacao). El grupo de agricultores asistirá entonces a una demostración por parte de un agrónomo experto en cacao, que les mostrará cómo proceder a la poda del árbol para que la fruta pueda crecer como es debido, al tiempo que se minimizan las enfermedades que podrían afectar su crecimiento. A continuación, el grupo pondrá en práctica las recomendaciones del agrónomo en el terreno del líder, antes de reproducir este mismo trabajo en la explotación de otro miembro del grupo y así, sucesivamente. Se trata de un método de gran alcance, según Marina, responsable del proyecto por parte de ADA. “Los agricultores se apropian así del proceso, lo cual les permite replicarlo a continuación en sus campos de cultivo de forma autónoma, sin la ayuda del agrónomo.”

Este enfoque se repite cada vez que se introduce una nueva actividad (fertilización, escarda o control de enfermedades). “Dado que cada actividad se hará en un momento concreto del año, los coordinadores del proyecto se asegurarán de que cada grupo define adecuadamente su calendario y acomete el mantenimiento de los campos de cultivo en su debido momento, con la mano de obra necesaria”, apunta la responsable del proyecto en nombre de ADA.

Esta fase piloto, que se prolongará hasta julio de 2019, tendrá por objeto acompañar inicialmente a unos treinta grupos, es decir, en torno a 300 productores, antes de ampliarse a otros agricultores y cooperativas en caso de éxito.

 

2. Desarrollo de un nuevo servicio financiero para los productores de cacao

La implantación de buenas prácticas requiere de un aprovisionamiento de insumos, principalmente de fertilizantes en el caso del cacao.  Por ello, los agricultores deben solicitar un crédito, algo que los bancos muchas veces se muestran reacios a concederles debido a la falta de capital que pueda servir de aval.

Para responder a esta falta de financiación, la IMF PRISMA ha ampliado su oferta de productos, que hasta la fecha consistía en créditos colectivos cuyo importe medio rondaba los 500 euros. Actualmente ofrece un nuevo crédito, en esta ocasión de carácter individual, para permitir el desarrollo de la actividad agrícola de sus miembros.

Para recopilar información clave respecto de la producción cacaotera (costes de producción por hectárea, calendario de cultivos, riesgos, etc.) se organizó un taller con expertos en el cultivo del cacao.

Hasta la fecha, se han desembolsado aproximadamente 140 créditos entre las 3 sucursales de la IMF PRISMA. La próxima misión de ADA, prevista para noviembre de 2018, tendrá por objeto valorar con el equipo de la IMF la experiencia de los primeros créditos para decidir si es necesario o no introducir ajustes en esta fase piloto.

En paralelo, la IMF está implantando un sistema de análisis de créditos gracias a una aplicación digital adaptada a la producción del cacao. Los agentes de crédito serán formadas en dicha aplicación antes de que finalice el año para poder ponerla a prueba en condiciones de uso reales.

Conceder un crédito agrícola puede entrañar un alto riesgo, pero este riesgo disminuye significativamente cuando el servicio financiero está acompañado de una asistencia técnica, siendo esta una de las grandes ventajas del sistema Chova Chova, que permite a la IMF identificar con celeridad a los productores que ponen en práctica métodos agrícolas eficaces para el mantenimiento de sus campos de cultivo.

El éxito de este proyecto reside pues en la buena coordinación entre la ONG encargada de la asistencia técnica en materia de buenas prácticas agrícolas y la IMF responsable de financiar la producción de los pequeños productores de cacao.

En agosto de 2019 se realizará una evaluación para hacer balance de la fase piloto, más concretamente de dos de sus dimensiones (asistencia técnica y servicios financieros), todo ello con miras a determinar cuáles serán los próximos pasos estratégicos del proyecto.

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Los agricultores aprovechen las horas de sol para secar los granos de cacao.
 
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Durante la reunión, Miguel y Marina explican a los miembros en qué consiste el proyecto Chova Chova.
 

"Es una ayuda importante para los agricultores”

Marco Antonio, uno de los miembros más veteranos de la cooperativa, se muestra optimista: “No creo que vaya a haber resistencias a adherirse al programa Chova Chova. Es una ayuda importante para los agricultores, que es lo que siempre hemos pedido. Las entidades que han venido aquí antes nos presentaban un plan estratégico previamente definido. Aquí, al contrario, se nos viene con un borrador de plan que desean desarrollar con nosotros. Es precisamente así como siempre hemos querido que se hicieran las cosas.”  

Asimismo, considera que el método Chova Chova puede resultar de gran utilidad en caso de que las tierras se vean afectadas por parásitos. “Hemos constatado que en caso de contaminación la mejor solución consiste en limpiar el campo talando todas las plantas. Recientemente, mi mujer Lorena y yo nos vimos en la obligación de talar todas las plantas de cacao de dos de nuestras hectáreas debido a un problema de este tipo. De haber estado operativo el grupo Chova Chova, habríamos perdido menos tiempo, y sé que no somos los únicos agricultores de la región que se han encontrado en esta tesitura.”

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Marco Antonio, miembro de COPANA
 
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Al término de la reunión reina un cierto optimismo. Todos parecen dispuestos a remar en la misma dirección.
 
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